Rojo comercial en un intercambio bilateral clave
Argentina, Comercio exterior, Mercosur, Uncategorized / enero 10, 2024 / EDITOR SIMPLEXArgentina cerró 2023 con un déficit de u$s 4.800 millones con Brasil, el mayor de los últimos seis años. Qué se espera para el año que se inicia tras las medidas de apertura para el comercio exterior.
La Argentina terminó 2023 con un déficit comercial acumulado de u$s 4.788 millones, versus un déficit de u$s 2.245 millones en el año previo. Esto deja a 2023 con el mayor rojo comercial desde 2017, cuando se registraron u$s 8.184 millones.
Según un informa de la consultora ABECEB, el flujo comercial (importaciones + exportaciones) durante 2023 creció un 1,1% versus 2022, pero desde julio mostró una baja acumulada del 9,9% respecto al segundo semestre de 2022.
Esto implica que, más que una dinámica virtuosa de recuperación del comercio exterior, a lo largo de 2023 pudo verse un intento de moderar el déficit comercial mediante restricciones cada vez más severas a las importaciones, afectando a la relación comercial bilateral.
A lo largo de 2023 las importaciones crecieron un 9,3% anual, alcanzando u$s 16.777 millones, mientras que las exportaciones fueron de u$s 11.989 millones (una caída del 8,5%), resultando en un déficit comercial acumulado de u$s 4.788 millones, un 113,3% mayor al de 2022.
Esta dinámica, aún así, tuvo sus particularidades, ya que las importaciones crecieron por los primeros siete meses del año (un 25,2% entre enero y julio), aunque cayeron un 12,3% entre agosto y diciembre. Debe notarse que esto ocurrió pese a controles cada vez más estrictos sobre las compras externas, aunque una excepción notoria fue la soja, ya que las importaciones de esta (para sustituir la producción doméstica perdida por la sequía) aumentaron fuertemente en 2023.
Específicamente respecto a Brasil, las compras de soja crecieron un 1.017,3% en todo el año pasado, dando cuenta de un 12,1% del total importado, y alcanzando u$s 2.025,9 millones entre enero y diciembre – un 141% del aumento total en las importaciones en el año. Por el contrario, las exportaciones crecieron solamente en el primer trimestre (un 15,2% anual), y cayeron el resto del año, acumulando una baja de 14,2% entre abril y diciembre.
Es indudable que estos datos son debidos al impacto negativo de la sequía y a la ausencia de sectores que pudieran traccionar las exportaciones en igual medida, los cuales también frecuentemente presentaron dificultades por las trabas a las importaciones (p.ej. automotriz).
Desafiantes perspectivas
El estudio anticipa que se espera un año económico desafiante para Argentina a nivel macro, ya que las medidas -ya impulsadas por el actual gobierno- de ajuste fiscal, monetario y cambiario anticipan un escenario con importantes repercusiones en la actividad económica y los ingresos durante una parte considerable del año.
Sin embargo, el sector externo viviría otra especie de realidad ya que se espera que se mantenga un tipo de cambio real alto en términos históricos (incentivando las exportaciones), que la reversión del efecto-sequía sea total, que los incentivos a la exportación sean mayores (como la extensión de la suspensión de las retenciones a los productos lácteos, o la eliminación del pago del impuesto PAÍS para insumos utilizados en la producción de bienes exportables), y que el nuevo sistema de SEDI (en reemplazo de las SIRA) permita agilizar y eficientizar el comercio exterior.
A su vez, se espera que la economía brasileña crezca este año un 1,5% anual (una tasa menor a la registrada en 2023). De esta manera, los envíos al exterior por parte de Argentina se recuperarían, al compás de un desincentivo para importar (dada la suba del 144% del dólar importador, compuesto de una devaluación del 121% del dólar oficial, y una suba del impuesto PAIS del 10%).
De cualquier modo, sin estabilizar los desbalances macroeconómicos importantes no se podrá terminar de normalizar completamente el sector externo, dando lugar a una continuación parcial de los controles y cepos ya existentes. En los primeros seis meses del año esperamos que las importaciones continúen algo restringidas, al menos hasta que se logren acumular reservas internacionales, llegando a un MULC muy ligeramente monitoreado a fin de año.
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